lunes, 28 de noviembre de 2011
lunes, 21 de noviembre de 2011
lunes, 14 de noviembre de 2011
Microrelato VIII : El Caballero Blanco
- Caballero:Friedrich, ponme la armadura, ha llegado el momento de marchar.
- Friedrich:¡Sí, señor! Hoy empieza una gran aventura para vos. Permidme que vuelva a insistir…
- Caballero:No, Friedrich. Esta es una hazaña que un hombre debe hacer solo.
- Friedrich:Pero yo…
- Caballero:Lo sé, joven escudero. Agradezco la valentía y lealtad que demuestras. Pero ya he tomado mi decisión.
- (Tras colocar el robusto yelmo blanco adornado con una elegante pluma roja, el escudero retrocede unos metros para admirar lo que él considera una obra de arte).
- Friedrich:Nunca me cansaré de admirar esa perfecta armadura blanca, señor. Con el reflejo del sol creáis un destello que derretiría hasta el corazón más gélido de la tierra.
- Caballero:Eso necesito, Friedrich, eso necesito... Nos vemos en unos meses. Leal escudero, deséame suerte. Parto hoy en busca del amor verdadero, a pedir la mano de la princesa, con la que llevo tanto tiempo enviándome correspondencia y cuyo rostro sólo he visto en cuadros y en sueños… No se puede explicar con palabras su belleza, Friedrich, sólo la sensación de estar a su lado puede paralizar este corazón que ha combatido en decenas de batallas y nada le ha atemorizado… Sólo su rechazo podría herirme a través de esta impenetrable armadura…
- Friedrich:Pero eso no sucederá, no tema señor.
- Caballero:Soy el caballero blanco, un caballero de nobles intenciones, pero no de linaje real al fin y al cabo…
- Friedrich:El poder del amor verdadero triunfará, ella desea estar con vos y vos con ella… ¿Qué podría fallar?
- (Sin decir nada más, el caballero se marchó con su caballo blanco Pelut hacia el norte, donde días y días de duro viaje le esperaban en su cruzada particular... En su lucha por encontrar el amor verdadero. Poco a poco se fue desvaneciendo la silueta del caballero blanco en el horizonte, creando un efecto parecido a la puesta de sol...)
- (continuará...)
lunes, 7 de noviembre de 2011
lunes, 31 de octubre de 2011
jueves, 27 de octubre de 2011
Momentos
Sentir el tacto de las sabanas en mi espalda, abrir mis ojos y comprobar que aún quedan 10 minutos para que suene el despertador, ver como la luz entra tímidamente por una rendija de mi ventana, poner mi cabeza en el otro lado de la almohada que está un poco más frio que en el que estaba, estirar mis piernas y brazos estando aún dentro de la cama, sentir el agua caliente recorriendo mi cara, el tacto de la espuma en mis mejillas, mirarme al espejo y ver lo bien que me sienta esa ropa, el sonido de la cafetera por la mañana y ese aroma tan especial que invade mi cocina, disfrutar de un buen café, leer diez minutos la prensa del día, un beso en mis labios, escuchar un “hasta pronto, que te vaya bien el día”, sentir como se amoldan los guantes a mis manos y el casco a mi cabeza, escuchar el sonido del motor de mi moto, sentir el viento en mi cara, detenerme en un semáforo y ver a los niños cantar mientras caminan al hacia el colegio, observar ejecutivos corriendo a sus puestos de trabajo, escuchar y dar los buenos días a mis compañeros de oficina, recordar por un segundo lo afortunado que soy por tener un empleo, disfrutar de los resultados de un trabajo bien hecho, compartir anécdotas e historias, comentar el partido de ayer, hablar e intercambiar correos electrónicos con todos los rincones de mi país, disfrutar de una buena comida en el bar de la esquina, ese café cortado de después, sin notarlo ya son las 19.00h por hoy he terminado en la oficina, vuelvo a sentir esos guantes, el casco, ese rugido del motor, el viento en la cara, diviso lo que queda de sol en el horizonte, la poca luz que entra en mi casa a esas horas, hacer mi bolsa de deporte, caminar hasta el gimnasio, sentir el agua cubrir todo mi cuerpo mientras nado, intentar superarme cada día, al menos hacer una piscina más que ayer y una menos que mañana, sentir ese cansancio interno al igual que la satisfacción de haber casi concluido un gran día, recibir otro beso en mis labios, escuchar un “hola, como te ha ido el día?”, deleitarme con tus historias mientras abro la nevera y decidimos que vamos a cenar, cocinar a mi manera, disfrutar de una rica cena a tu lado, sentir como el sofá se adapta a mi cuerpo, ver la televisión a tu lado, notar como poco a poco intentas no dormirte, ver cómo te esfuerzas, verte dormida, acurrucada en el sofá y sabiendo que te perderás el final de la película, tranquila, yo mañana te lo cuento, susurrarte al oído para no asustarte y acompañarte a la cama, ver cómo te metes entre las sabanas con esa gracia que solo tú tienes, darte las buenas noches y recordarte cuanto te quiero, ver el final de una buena película, sentir el sabor de la pasta de dientes en mi boca, la refrescante sensación del enjuague bucal, ir a mi cama intentando no hacer ruido, deslizarme entre las sabanas sin hacer movimientos bruscos, buscar tus labios en medio de la oscuridad, besarte y volver a sentir el tacto de las sabanas en mi espalada.
Momentos. Mis horas, días y semanas, están llenas de momentos.
Me gustan mis momentos, me gustan mis horas, días y semanas.
¿Tú también disfrutas de tus momentos?
lunes, 24 de octubre de 2011
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