lunes, 19 de diciembre de 2011
lunes, 12 de diciembre de 2011
Microrelato XII: Su pelo
Nada parecía indicar que algo pudiera perturbar esta apacible mañana de domingo, hasta que me he encontrado una pinza del pelo que ella se dejó, la última vez que estuvo aquí.
La pongo en la palma de mi mano, cierro el puño y empiezo a apretar fuertemente. Intento recordar el dulce olor de su pelo, el delicado tacto de su lisa melena entre mis dedos. Cierro los ojos e inspiro profundamente. Durante unos segundos vuelvo a ser feliz. Pero un dolor en la mano me devuelve a la realidad. Abro la mano, entumecida, y cojo aquel duro trozo de plástico que durante unos instantes me ha servido como máquina del tiempo.
La pongo en la palma de mi mano, cierro el puño y empiezo a apretar fuertemente. Intento recordar el dulce olor de su pelo, el delicado tacto de su lisa melena entre mis dedos. Cierro los ojos e inspiro profundamente. Durante unos segundos vuelvo a ser feliz. Pero un dolor en la mano me devuelve a la realidad. Abro la mano, entumecida, y cojo aquel duro trozo de plástico que durante unos instantes me ha servido como máquina del tiempo.
Con lágrimas en los ojos, me deshago de su último recuerdo. Último, hasta que encuentre otro objeto que me coja de imprevisto y me vuelva a desgarrar el corazón… Recordando, irremediablemente sus últimas palabras, sus últimas mentiras…
lunes, 5 de diciembre de 2011
lunes, 28 de noviembre de 2011
lunes, 21 de noviembre de 2011
lunes, 14 de noviembre de 2011
Microrelato VIII : El Caballero Blanco
- Caballero:Friedrich, ponme la armadura, ha llegado el momento de marchar.
- Friedrich:¡Sí, señor! Hoy empieza una gran aventura para vos. Permidme que vuelva a insistir…
- Caballero:No, Friedrich. Esta es una hazaña que un hombre debe hacer solo.
- Friedrich:Pero yo…
- Caballero:Lo sé, joven escudero. Agradezco la valentía y lealtad que demuestras. Pero ya he tomado mi decisión.
- (Tras colocar el robusto yelmo blanco adornado con una elegante pluma roja, el escudero retrocede unos metros para admirar lo que él considera una obra de arte).
- Friedrich:Nunca me cansaré de admirar esa perfecta armadura blanca, señor. Con el reflejo del sol creáis un destello que derretiría hasta el corazón más gélido de la tierra.
- Caballero:Eso necesito, Friedrich, eso necesito... Nos vemos en unos meses. Leal escudero, deséame suerte. Parto hoy en busca del amor verdadero, a pedir la mano de la princesa, con la que llevo tanto tiempo enviándome correspondencia y cuyo rostro sólo he visto en cuadros y en sueños… No se puede explicar con palabras su belleza, Friedrich, sólo la sensación de estar a su lado puede paralizar este corazón que ha combatido en decenas de batallas y nada le ha atemorizado… Sólo su rechazo podría herirme a través de esta impenetrable armadura…
- Friedrich:Pero eso no sucederá, no tema señor.
- Caballero:Soy el caballero blanco, un caballero de nobles intenciones, pero no de linaje real al fin y al cabo…
- Friedrich:El poder del amor verdadero triunfará, ella desea estar con vos y vos con ella… ¿Qué podría fallar?
- (Sin decir nada más, el caballero se marchó con su caballo blanco Pelut hacia el norte, donde días y días de duro viaje le esperaban en su cruzada particular... En su lucha por encontrar el amor verdadero. Poco a poco se fue desvaneciendo la silueta del caballero blanco en el horizonte, creando un efecto parecido a la puesta de sol...)
- (continuará...)
lunes, 7 de noviembre de 2011
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